[MUCHADA] El desafío de la Modernidad y la cuestión del hábitat.

 “El crecimiento sostenido de las ciudades expresa ciertamente los efectos de las distintas dinámicas de cambio que concurren en el proceso de modernización. El desarrollo científico-técnico, la industrialización, la secularización, la alfabetización, la construcción del Estado nacional, la ampliación de la participación política, la formación de nuevas identidades clasistas y de género, y el nacimiento de la sociedad de masas, por sólo citar los más evidentes, son tendencias que comparten con la urbanización física el protagonismo del cambio estructural de las ciudad en la modernización” [1]

La búsqueda de las raíces de la cuestión del habitar en el contexto marroquí, ha conducido la investigación hacia un lugar inquietante y sugerente, el origen de su modernización y la de sus ciudades, que llegaba en el momento preciso de la colonización europea. Este lapso histórico, es un momento de conflicto y confrontación sistémica y cultural entre la tradición marroquí y la aspiración de Modernidad europea.

Cuando hablamos de Modernidad, con mayúsculas, nos referimos a la utopía, a la bandera con la que se justificaba la colonización, una ecuación para el Progreso, para el Bienestar de las sociedades del mundo, pero que escondía la imposición de la fuerza y la cultura. Cuando hablamos de Modernidad, lo hacemos desde una visión crítica representada por la distancia que hubo entre el discurso y la práctica real. En el caso del Marruecos español, se escenificó por la constante crisis y por el permanente desarrollo deficitario del proyecto colonial. En la ciudad, se tradujo en el desarrollo de las periferias incontroladas y en la presencia vacía de la ciudad oficial –el Ensanche-.

De esta forma, entendemos que el factor de cambio “modernización” es integral, es una interacción permanente entre inputs externos y reacciones internas de una sociedad, individuales y colectivas, que dejan la puerta abierta a la singularidad y la sorpresa. A pesar de ello, se le pueden atribuir patrones comunes con otras realidades. En nuestro caso, el desafío de la Modernidad para Tetuán -y Marruecos- fue su inevitable modernización, confrontada a los órdenes internacionales y a sus propios órdenes internos.

Ante la explosión demográfica, ante la urbanización social, ante el acceso mayoritario a la cultura y la educación, el aumento de la esperanza de vida, el cese de epidemias y hambrunas, ante el espacio público, la discusión en los cafés, el cine, ante la especulación inmobiliaria, el desarrollo industrial, las fábricas,y los valores del capitalismo, ¿cómo se re-organizó la estructura social interna que vivía en los territorios –bled el Majzén y bled el Siba– del sultanato marroquí?

Según Carnero[2], el proceso de modernización se puede dividir en el desarrollo económico, desarrollo político y avance social; según Laroui[3] en la occidentalización, la generación de una nueva élite, la modernización, la politización (laicismo) y el nacionalismo.

“Entendemos la modernización no como un modelo, sino como un factor de cambio sistémico que se basa en la aplicación de conocimiento y nueva tecnología a la producción social; puede operar en diferentes contextos históricos y culturales, utilizando recursos propios o tomándolos del entorno, y tiende a modificar las estructuras, prácticas y valores preexistentes” “esta definición, previene contra la tendencia a confundir la modernización con otras realidades –como la modernidad, el capitalismo o la sociedad industrial.” [2]

Así, llegamos a la cuestión de la vivienda y el habitar, desde un acercamiento fenomenológico y crítico del proceso de transformación social y sistémica que vivió Marruecos en su etapa colonial. Como parte de ese proceso, y como pregunta abierta, se vinculaba con los modos de gobernar, los modos de producir y promocionar la ciudad, los modos de concebir la propiedad, los modos de habitar de la población y los modos de construir las viviendas.

Entendemos por la cuestión de la vivienda al conjunto de factores que influyen, condicionan y definen las posibilidades de acceso a un techo digno para una sociedad urbana determinada. Es por ello, que esta reflexión estaba íntimamente ligada al modelo de ciudad planteado, al sistema de comercialización y gestión del suelo, a las tipologías edificatorias propuestas o a las estrategias de promoción inmobiliaria diseñadas.  

[1] PÉREZ SERRANO, J. “La contribución de las ciudades a la modernización de España: marcos teóricos y líneas de investigación”. En Nicolás, E; González, C. (2009) Mundos de Ayer. Edit.um, Universidad de Murcia, 2009. pp.288-9)

[2] PÉREZ SERRANO, J. (2009) Ob. Cit. pp.279-80

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