Tras el proceso de investigación realizado, se ha confirmado la validez de la ciudad y la vivienda como herramienta útil para analizar un momento histórico y el desarrollo de una sociedad; la cuestión de la vivienda y el habitar, como necesidad básica del ser humano y las ciudades, se ha manifestado especialmente abierta al trabajo transversal e interdisciplinar.

Como base inicial metodológica, partíamos de una crítica al pensamiento etnocentrista, y la definición de un único modelo de desarrollo para las sociedades. Esta hipótesis ha sido demostrada al hallar documentos que describían las dificultades del día a día en la ciudad y en la vivienda, del Marruecos colonial. A pesar de que el modelo para el desarrollo urbano planteado, de ciudad racional, era apropiado, presentó deficiencias en su adaptación al sistema económico y político existente en ese periodo, y a los modos de habitar y proceder de la población local. Este desencuentro se manifestó, tanto a nivel de la ciudad, como a nivel de la vivienda.

En la comparación con el modelo colonial francés, la debilidad del propio sistema español, y la construcción de su ideario político y colonial, estuvo siempre más cercano al devenir marroquí, que las propuestas francesas. La escala de las operaciones y el ritmo de modernización fueron más pausados en el norte, y eso permitió que la gestión y la evolución de los cambios culturales y modos de proceder, pudieran ser apropiadas por la acción local, en mayor medida.

La defensa de un modelo, de un ideal de Modernidad o Progreso, topó en el contexto colonial con la distancia entre el mundo teórico y la realidad. La radicalidad del contexto, ayudó a evidenciar las resistencias a los cambios y las deficiencias del propio sistema idealizado, que se estaban produciendo también en el territorio europeo.

En cuanto a las conjeturas específicas, cabe señalar la importancia del acercamiento complejo e interdisciplinar para la comprensión del fenómeno urbano y la cuestión de la vivienda. Todo está vinculado: lo político, lo económico y lo social; la geografía, la arquitectura, la sociología, las ciencias políticas, etc. La realidad es una que confluye en el presente. Con frecuencia, se tiende a sacar conclusiones a partir de acercamientos unilaterales, unidisciplinares. Sin embargo, se pierde la oportunidad de comprender y analizar los fenómenos en su integralidad.

En el caso que se ha tratado, se ha intentado, tanto a través de la metodología, como del interés por los diversos contenidos, mantener la mirada abierta y atenta a otros campos, vinculados con la arquitectura y el urbanismo. En todo momento se ha querido analizar el contexto histórico de trabajo: la situación sociopolítica del Marruecos, precolonial; los factores que influyeron en el desarrollo del proyecto colonial, las cuestiones de poder y luchas políticas y sociales, el planteamiento de los planes de desarrollo económico y urbano.

El cambio que sufrió Marruecos en cuarenta y cinco años de colonización, fue muy marcado, a todos sus niveles: educación, salud, economía, población urbana. Como indica el título del proyecto, fue un desafío para la población marroquí, que tuvo que romper sus estructuras tradicional e inventar unas nuevas en muy poco tiempo.

En cuanto a la vivienda como necesidad de la sociedad, se ha descrito de forma somera la situación que apareció en las ciudades, vinculada al proceso migratorio: la creación de asentamientos chabolistas y de chozas, el surgimiento de epidemias en los primeros años,  el acceso por parte de la población a los nuevos servicios de agua, electricidad, atención sanitaria, escolarización. Las periferias  de las ciudades fueron el escenario de este choque cultural y civilizatorio.

En general, los estudios han evidenciado que la vivienda no era una necesidad prioritaria, ni en la población, que no la demandaba de forma expresa, ni en la Administración, que la utilizó más como símbolo político que como acción integral de garantía de derechos. Las actas municipales consultadas mostraban que aún en los últimos años, las discusiones giraban en torno a los proyectos de abastecimiento de agua y electricidad. Esta situación provocó, que la mayoría de los proyectos de vivienda pública, se realizaran fuera de ordenación y fuera de política, en un urbanismo de la urgencia, ante epidemias, o una intención electoral.

Por otro lado, en el centro de las reflexiones, estuvo la cultura, y en este caso, la cultura del habitar. La búsqueda de la vivienda mínima racional, en respeto con el modo de habitar, fue uno de los focos de atención para la producción habitacional. De hecho, observando los barrios periféricos de Larache, era evidente que realmente existía una tensión, una provocación para el cambio de esas familias procedentes de un medio realmente rural, sin comunicación, sin luz, sin escuela.

También, en los análisis planteados, se han considerado los proyectos de viviendas realizados en la periferia, proyectos modestos pero cuyos promotores eran marroquíes, tetuaníes, que con sus pequeñas cuotas de poder, decidían junto a un técnico, su vivienda. Estos proyectos, anónimos en su mayoría, y sin un valor patrimonial  -teórico-, han sido referentes en esta investigación, puesto que reflejaban el sentir de la cultura local, su modo de concebir la vivienda, y de interpretar la modernidad.

Los proyectos de vivienda oficial, realizados por arquitectos reconocidos, fueron, en su mayoría, ejemplos de vanguardia, de reflexión, con un valor patrimonial en la actualidad, pero en sus interpretaciones, se alejaron de las necesidades de los habitantes. Este aspecto se representa en la actualidad con el grado de transformación que han sufrido las viviendas. Además, comúnmente acudían a los mínimos de superficie: 30-40 m2, por lo que las viviendas tendieron a crecer, por donde pudieron.

En relación a las políticas de vivienda y a la gestión municipal de la misma, en la investigación se han podido revisar varios documentos no publicados como los informes de los arquitectos municipales o las actas municipales. Esta documentación originaria ha sido de gran interés, porque desmentía las publicaciones oficiales realizadas por el régimen, y apuntaban las dificultades del día a día. Las hipótesis planteadas desde el urbanismo no se cumplieron. Los planes, sin fuertes herramientas de gestión y promoción, no pudieron llevarse a cabo. Esto se tradujo en el plano de la realidad en un fuerte desarrollo de las periferias, y en diversos procesos de autogestión del acceso a la vivienda –tanto por vías legales como por vías ilegales-, como demostraban las imágenes de los asentamientos.

En cuanto al urbanismo, la cuestión de la vivienda fue una cuestión inherente al concepto de ciudad. El modo de concebir la ciudad, su forma de crecimiento y sus tipologías, definían las bases para garantizar la consecución de las viviendas. En los estudios, aparecía el análisis sobre los ensanches de Larache y Tetuán, y la descripción de su evolución, donde el proceso especulativo los dejó vacíos durante las primeras décadas, e inaccesible para grandes capas de la población.

Por último, aparecía como último eslabón de los zooms de comprensión, la propia vivienda. Como se ha comentado, la vivienda no fue una necesidad primaria, ni tampoco se realizó una política, propiamente dicha. Sin embargo, el conjunto de proyectos que se ejecutaron por parte de la Administración, para solventar las deficiencias del sistema, configuró un cuerpo interesante, tanto a nivel patrimonial, como de acumulación de experiencia en la promoción y el diseño de viviendas protegidas, de mínimas dimensiones y de mínimos costes.

En la especificidad del espacio doméstico, el diseño de los espacios, su composición, la pertinencia de los espacios colectivos y de encuentro, la tipología propuesta, el concepto de arquitectura evolutiva, hubo numerosos factores que tuvieron su cuota de influencia en el buen vivir y en la búsqueda del derecho a la vivienda y a la ciudad.

En conjunto, tanto en el presente proyecto de investigación, como en la propia realidad histórica estudiada, hubo un anhelo perpetuo, una búsqueda inherente a las motivaciones de los técnicos, y a la acción ciudadana. Éste podría denominarse la ciudad inventada, la forma urbana que necesitaba y necesita el contrato social de la sociedad moderna marroquí.

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